miércoles, 10 de septiembre de 2008

5 accidentes pendejos

Adorados enemigos, les cuento que la agilidad de movimiento y el control absoluto del cuerpo no son precisamente las dos propiedades que más me caracterizan... Más bien soy un poco torpe: soy de las que tumban el vaso de gaseosa en la mesa, de las que se les caen las cosas de las manos y de las que no pueden caminar y comer chicle al mismo tiempo!!!

Suena gracioso, y sí, realmente lo es. Más graciosos aún, son los ACCIDENTES PENDEJOS que, por mi torpeza, he sufrido.

¿De cuáles me acuerdo?:

UNO. Del primero en mi memoria: Tenía yo unos 8 años, estaba en un restaurante de comidas rápidas y quería echarle salsita de tomate a unas papas. Era un frasco de plástico de esos que hay que espichar para que la salsa salga. Por un extraño motivo, por más que yo apretaba no salía, así que decidí verificar con mis propios ojos que pasaba y apuntando hacia mi cara espiché lo más fuerte que pude y lo que ocurrió, pues ya se lo imaginan, mi cara llena de salsa y mi vestidito verde claro, de florecitas naranja, con lacito de terciopelo verde oscuro, totalmente manchado.

DOS. Del más peligroso: Uno de mis muchos oficios es dictar una que otra clase y como soy fanática de las tecnologías de la información, generalmente las preparo con ayudas audiovisuales que requieren de computador, video - beam y telón en el salón. Bueno, hace pocos días, llegué a una de mis clases y hale el telón hacia abajo para poder proyectar lo que había preparado. No sé que hice, pero el telón se vino abajo y me cayó en la cara. El resultado: un ojo negro, gafas oscuras por quince días y un duro totazo al ego que quedó "a la altura del betún". Todos me decían: "Eso sólo te pasa a tí"

TRES. Del más reciente: Tengo unas revistas organizadas en sus respectivos revisteros (perdón la redundancia, pero no encontré sinónimo para revistero) de cartón en la parte superior de un mueble en el que debajo están el aparato vhs y el reproductor de dvd. Pues bien, quería leer una de las revistas, y no me pregunten cómo, ni porqué, pero al tratar de agarrar la revista introduje y saqué rápidamente mi dedo corazón de la mano izquierda en el aparato del vhs. No habría pasado nada si dentro de ese aparato no hubieran piezas metálicas que cortan... El resultado: un rasguño sangrante en el dedo, una curita de Bob Esponja y un "¿qué fue ese ruido mami?"...."Nada mi amor, es que se me cayó una cosa"...

CUATRO Y CINCO. Del repetido: Sábado por la noche, estoy cargada de paquetes, me falta coger uno, el que contiene un recipiente refractario. No logro engancharlo bien en el dedo de la mano que pensé que tenía libre y la bolsa con el recipiente cae. Para "evitar" que se rompa pongo mi pie derecho y la bolsa con su contenido caen en mi dedo gordo. La refractaria, obviamente, se rompió y del dedo pues... creo que me cerrarían el blog si escribo lo que salió de mi boca en ese momento. Un día cualquiera por la tarde, estoy con mi hijo en un almacén de muebles, en la estantería el coge un marco de madera, se desestabiliza y cae abajo... No quiero pagar por algo que no quiero comprar!!! Así que vuelve y juega: para "amortiguar" el golpe pongo mi pie derecho. Cae el marco en el dedo gordo, de mi boca no puede salir nada porque estaba en frente del niño, pero de mi ojo derecho asoma una lagrimita. Menos mal el marco no se rompió. Esta vez SI funcionó mi táctica!!!

Bueno aquí podría quedarme horas contándoles mis anécdotas, tropezones involuntarios, esguinces, regueros de todo tipo de líquidos y viscosidades, etc. Creo que los psicólogos infantiles se preguntarán "si me hizo falta gatear", "si mi musculatura fina es adecuada", "si me hizo falta terapia ocupacional"... La verdad no sé, lo que sé es que hay que tener cuidado, mUUUUcho cuidado.

¡¡Hasta la próxima y un abrazo!!

ClaudiaR.

martes, 2 de septiembre de 2008

De las ventas directas o ventas por catálogo

CONFESIÓN: Me fascinan las ventas por catálogo... No, adorados enemigos, yo no vendo nada, no tengo alma de paisa, no soy negociante, lo que quiero decir, más bien, es que me encantan las "compras" por catálogo.

¿Nunca han tenido un compañero de trabajo, un amigo o un conocido que les lleve un catálogo de Avon, de Yanbal, de Oriflame o de cualquier otra de estas empresas de ventas directas?... Bueno, pues yo sí. Cada mes, o cada dos meses, o cuando menos pienso, llega a mis manos alguno de estos impecables catálogos, diseñados con lujo de detalles, con fotografías a todo color de objetos, joyas, cremas, perfumes y hasta ropa...

¿Nunca han sucumbido ante tamaña tentación?... Comprar desde la comodidad del escritorio... Bueno, pues yo si he sucumbido, no una, sino varias veces. Debo admitir que deliro por las joyas de fantasía de Yanbal, por los brillitos de frutas de Avon, y por uno que otro cosmético de alguno de estos catálogos.

Mi última adquisición: ¡¡¡Una colonia de Buzz Lightyear para mi hijo!!! Venía en un frasco en forma de nave espacial con calcomanías para que el niño mismo las pegara... Toda una sensación... Y también huele delicioso...

¿Y ustedes, adorados enemigos, han comprado algo por catálogo?

Un abrazo y hasta la próxima,

ClaudiaR.